el "coto"
no perdamos la memoria ni la fe...vamos Chile..
Hola, quisiera saber que opinan de mi cuento....gracias
NO HAY PEOR SORDO, QUE EL QUE NO QUIERE OIR
El viejo en su casa solo estaba,
y a pesar que no escuchaba casi nada,
hacia su vida cotidiana,
que era levantarse por la mañana,
encender su brasero,
para tomar su té casero.
Se entretenía con su huerto de verduras,
y aunque la vida se le hacia dura,
no tenia mayor queja,
a pesar de echar de menos a su vieja,
que se le había ido con el Divino,
y por gustarle mucho el vino,
se la llevó al manejar descuidado,
no teniendo a nadie más a su lado.
Un día llego un señor,
golpeándole con fuerza el portón,
y aunque poco oía, a la entrada llegó,
- Quien es Ud. -le preguntó.
- Soy un gran vendedor.
- No necesito – le dijo- un contador,
si solo tengo una mesa y un colchón,
además de ser un hombre jubilado.
- Es que Ud. – contestó -no me ha escuchado,
mis servicios son de vender.
- Ahhh, adelante pase usted.
Entonces dígame ¿que el lo que voy a aprender?
¿Es Ud. profesor?
- Algo parecido señor,
vendo libros de ocasión,
como por ejemplo de cocina, que le pueden ayudar,
- Haber, pare, ¿como que me tengo que duchar?
No ve que estoy mas pobre y se viene de mí a burlar…….
- ¡No déjeme explicar!
Solo vendo libros sin uso….
- Ahhh, además me trata de viejo sucio,
¡Se me va de aquí desgraciado,
y no vuelva más por este lado!
- Adiós, - rezongó el vendedor - Viejo sordo y lerdo.
- Claro que si estoy cuerdo,
¿Si no como podría vivir,
o ud. cree que estoy senil?
- Sabe, me cayó bien - reflexiono el visitante - así que le dejo un libro de regalo,
tome se lo entrego en su mano.
- ¡Ayuda, ayuda, me quiere pegar con un palo!
El pobre sordo al entender mal,
se puso a despotricar.
- Sal, antes que llame a la autoridad,
para que termine tus días de maldad.
- Ud. Esta loco, esta loco….
- Haber paren un poco,
dijo un policía,
que hacia su vuelta del día.
- Dígame, que le pasa con el viejo.
- Nada autoridad solo daba un consejo,
de compra de mis artículos.
De ahí saltó el sordo ridículo,
Y le dijo al policía sollozando:
- Este hombre estaba abusando
de buena fe y acogida.
Por lo que le respondió el policía
- No se preocupe señor,
a estos tipos me los llevo yo.
El funcionario del orden con enojo miró
al visitante que no le agració.
- Pesca – le dijo - tus porquerías,
porque nos vamos pa` la Comisaría.
El viejo quedó solo nuevamente,
pero como esto fue de repente,
se le olvidó apagar el fogón,
y un gran incendio se formó,
llegando los bomberos,
tratado de socorrerlo a el primero,
lo trataban de sacar.
El Superintendente que no lo hacia mal,
era de los mismos malos para escuchar,
así que cuando le quiso hablar,
al preguntar si estaba con alguien más,
El abuelo dijo – No, yo no empecé a fumar,
el humo sale de la cocina, por favor vaya a ver…..
- ¡Esta allá - dijo el bombero -su hija Isabel!
Entonces iré a ver y rescatarla….
- A ya gracias vaya no mas a apagarla,
que no quiero que se me queme lo poco y nada…..
- Porque no me dijo antes que estaba embarazada…..
- Si yo también – dijo el anciano - creo que esta la embarrada…
El bombero apresurado y con valentía,
buscó la victima que no existía,
entonces en las llamas se quedó,
y con gritos de auxilio exclamó:
¡Hay me quemo, me quemo y no encuentro a nadie en el lugar!
El viejo sordo escuchó, que lo había terminado de apagar.
Salió a los bomberos a decirles,
que su Jefe estaba bien, y ningún problema ya existe,
Confiado el vejete,
entró cuando de repente,
se les derrumbó encima la casa,
quedando después solamente brazas.
Por no saber oír,
solo escuchar,
lo que decía su pensar…..
Muchacho me la estoy dando de escritor que les parece mi cuento , aquí les va...
NO HAY PEOR SORDO, QUE EL QUE NO QUIERE OIR
El viejo en su casa solo estaba,
y a pesar que no escuchaba casi nada,
hacia su vida cotidiana,
que era levantarse por la mañana,
encender su brasero,
para tomar su té casero.
Se entretenía con su huerto de verduras,
y aunque la vida se le hacia dura,
no tenia mayor queja,
a pesar de echar de menos a su vieja,
que se le había ido con el Divino,
y por gustarle mucho el vino,
se la llevó al manejar descuidado,
no teniendo a nadie más a su lado.
Un día llego un señor,
golpeándole con fuerza el portón,
y aunque poco oía, a la entrada llegó,
- Quien es Ud. -le preguntó.
- Soy un gran vendedor.
- No necesito – le dijo- un contador,
si solo tengo una mesa y un colchón,
además de ser un hombre jubilado.
- Es que Ud. – contestó -no me ha escuchado,
mis servicios son de vender.
- Ahhh, adelante pase usted.
Entonces dígame ¿que el lo que voy a aprender?
¿Es Ud. profesor?
- Algo parecido señor,
vendo libros de ocasión,
como por ejemplo de cocina, que le pueden ayudar,
- Haber, pare, ¿como que me tengo que duchar?
No ve que estoy mas pobre y se viene de mí a burlar…….
- ¡No déjeme explicar!
Solo vendo libros sin uso….
- Ahhh, además me trata de viejo sucio,
¡Se me va de aquí desgraciado,
y no vuelva más por este lado!
- Adiós, - rezongó el vendedor - Viejo sordo y lerdo.
- Claro que si estoy cuerdo,
¿Si no como podría vivir,
o ud. cree que estoy senil?
- Sabe, me cayó bien - reflexiono el visitante - así que le dejo un libro de regalo,
tome se lo entrego en su mano.
- ¡Ayuda, ayuda, me quiere pegar con un palo!
El pobre sordo al entender mal,
se puso a despotricar.
- Sal, antes que llame a la autoridad,
para que termine tus días de maldad.
- Ud. Esta loco, esta loco….
- Haber paren un poco,
dijo un policía,
que hacia su vuelta del día.
- Dígame, que le pasa con el viejo.
- Nada autoridad solo daba un consejo,
de compra de mis artículos.
De ahí saltó el sordo ridículo,
Y le dijo al policía sollozando:
- Este hombre estaba abusando
de buena fe y acogida.
Por lo que le respondió el policía
- No se preocupe señor,
a estos tipos me los llevo yo.
El funcionario del orden con enojo miró
al visitante que no le agració.
- Pesca – le dijo - tus porquerías,
porque nos vamos pa` la Comisaría.
El viejo quedó solo nuevamente,
pero como esto fue de repente,
se le olvidó apagar el fogón,
y un gran incendio se formó,
llegando los bomberos,
tratado de socorrerlo a el primero,
lo trataban de sacar.
El Superintendente que no lo hacia mal,
era de los mismos malos para escuchar,
así que cuando le quiso hablar,
al preguntar si estaba con alguien más,
El abuelo dijo – No, yo no empecé a fumar,
el humo sale de la cocina, por favor vaya a ver…..
- ¡Esta allá - dijo el bombero -su hija Isabel!
Entonces iré a ver y rescatarla….
- A ya gracias vaya no mas a apagarla,
que no quiero que se me queme lo poco y nada…..
- Porque no me dijo antes que estaba embarazada…..
- Si yo también – dijo el anciano - creo que esta la embarrada…
El bombero apresurado y con valentía,
buscó la victima que no existía,
entonces en las llamas se quedó,
y con gritos de auxilio exclamó:
¡Hay me quemo, me quemo y no encuentro a nadie en el lugar!
El viejo sordo escuchó, que lo había terminado de apagar.
Salió a los bomberos a decirles,
que su Jefe estaba bien, y ningún problema ya existe,
Confiado el vejete,
entró cuando de repente,
se les derrumbó encima la casa,
quedando después solamente brazas.
Por no saber oír,
solo escuchar,
lo que decía su pensar…..
El microclima, de la ciudad de Vicuña es bien voluble, ose a cambiante con respecto a nuestro alrededer. Sucede que por ejemplo cuando esta anunciado lluvia por metereología, no sucede esto.... a que se deberá?
Converse con un Geólogo una vez y me conto de lo raro de "el Terral", es un fenómeno que sucede al empezar a subir el nivel de las temperaturas y un viento desde la Cordillera de Los Andes (o sea de Oeste a Este), también cálido, que te da una recquedad en tus labios, sensación de ahogamiento, o sequedad en la garganta.... pero no se preocupen no todo es asi....es esporádico..... bueno si sucede esto el otro lugar pueden comentarlo....gracias
Ley de Murphy
De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a navegación, búsqueda
La Ley Fundamental de Murphy es un adagio popular en la cultura occidental, que a grandes rasgos dice que «si algo tiene la posibilidad de salir mal, saldrá mal». La ley fue nombrada por Edward A. Murphy, Jr., un ingeniero de desarrollo que trabajó por un breve período en experimentos con cohetes sobre rieles hechos por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en 1949.
Esta ley es quizás el origen de múltiples corolarios y «leyes» incluyendo la Ley de conservación de la miseria.
Historia
Existen diferentes teorías acerca del origen del la ley de Murphy y de los detalles de cómo fue formulada inicialmente. Desde 1947 a 1949, se desarrolló un proyecto denominado MX981 en campo Muroc (llamado más tarde Edwards Air Force Base) destinado a probar la resistencia humana a las fuerzas g durante una desaceleración rápida. Las pruebas usaban un cohete montado sobre rieles con una serie de frenos hidráulicos en un extremo.
Las pruebas iniciales usaban un muñeco humanoide, atado a una silla en el trineo, pero las pruebas siguientes fueron hechas por John Paul Stapp, capitán en ese entonces. Durante las pruebas se cuestionó la precisión de la instrumentación utilizada para medir las fuerzas G que el capitán Stapp experimentaba. Edward Murphy propuso utilizar medidores electrónicos de esfuerzo sujetos al arnés del Capitán Stapp para medir la fuerza ejercida sobre ellos por la rápida desaceleración. El asistente de Murphy cableó el arnés y se hizo una primera prueba usando un chimpancé.
Sin embargo, los sensores dieron una lectura de cero; se vio entonces que habían sido instalados incorrectamente, cada sensor cableado al revés. En este momento Murphy hizo su enunciado. Según George Nichols, otro ingeniero que estaba presente, Murphy, frustrado, le echó la culpa a su asistente, diciendo «Si esa persona tiene una forma de cometer un error, lo hará». La versión de Nichols es que la «Ley de Murphy» salió en una conversación entre otros miembros del equipo; fue luego condensada a «Si puede ocurrir, ocurrirá» y llamada la ley de Murphy de forma socarrona por lo que Nichols percibía como arrogancia de parte de Murphy. Otros, incluyendo a Robert Murphy, el hijo de Edward, niegan la versión de Nichols, y sostienen que la frase se originó por parte de Edward Murphy. De acuerdo a Robert Murphy, la frase de su padre fue algo así como «Si hay más de una forma de hacer un trabajo y una de ellas culminará en desastre, alguien lo hará de esa manera».
De cualquier forma, la frase salió a la luz pública por primera vez durante una conferencia de prensa en la que a Stapp se le preguntó por qué nadie resultó con heridas de importancia durante las pruebas con el cohete. Stapp replicó que fue porque se tomó en consideración la ley de Murphy. Luego citó la ley y dijo que en general significaba que era importante considerar todas las posibilidades antes de hacer una prueba.
En 1952 se cambió la frase a «Todo lo que pueda salir mal, pasará» en un epígrafe del libro The Butcher: The Ascent of Yerupaja de John Sack; posiblemente el primer uso impreso del nombre de Murphy en relación con la ley está en el libro de 1955 de Lloyd Mallan Men, Rockets and Space Rats. Otra version dice:Irónicamente, la frase con la que se suele citar esta ley ("Lo que pueda salir mal, saldrá mal"), nunca fue pronunciada por Edward Murphy. En realidad es la Ley de Finagle de los Negativos Dinámicos. Esta frase fue popularizada por el escritor de ciencia ficción Larry Niven en varias historias sobre mineros de asteroides, que tenían una religión y cultura que incluía el miedo y la adoración del dios Finagle y su "profeta demente" Murphy. Esto demuestra que la Ley de Murphy puede aplicarse también a la misma Ley de Murphy.
El espíritu de la ley
Sin importar la composición exacta y el origen de la frase, su espíritu conlleva el principio de diseño defensivo; el anticipar los errores que el usuario final probablemente hará. Los sensores de fuerza G de Murphy fallaron porque existían dos formas diferentes de conectarlos; una de ellas resultaría en lecturas correctas mientras que la otra resultaría en ausencia de lecturas. El usuario final —el asistente de Murphy en la versión histórica— podía escoger el cómo conectar los cables. Cuando escogió incorrectamente los sensores no hicieron su trabajo apropiadamente.
En la mayor parte de la tecnología bien diseñada para el uso por el consumidor común y corriente, las conexiones incorrectas se hacen difíciles. Por ejemplo, el disco de 3.5 pulgadas usado en muchos computadores personales no cabría fácilmente en la disquetera a menos que esté orientado correctamente. En contraste, el disco viejo de 5,25 pulgadas podía ser insertado en una variedad de orientaciones que podían dañar el disco o la disquetera. Los discos compactos permiten una orientación incorrecta —el disco puede ser insertado al revés—. Un diseñador defensivo reconoce el hecho de que el disco puede ser insertado de manera errónea y por lo tanto alguien eventualmente lo hará.
Desde su primer anuncio público la ley de Murphy se ha esparcido rápidamente a otras culturas técnicas relacionadas con la ingeniería aeroespacial, especialmente en computación. Rápidamente sus variantes han pasado a la imaginación popular, mutando a su vez. Generalmente el espíritu de la ley captura la tendencia general a enfatizar las cosas negativas que ocurren en la vida; en este sentido, la ley es típicamente formulada como una variante de «Si algo puede salir mal, saldrá mal»; una variante frecuentemente conocida como ley de Finagle. Un ejemplo frecuentemente citado de esta tendencia a enfatizar lo negativo es que cada vez que una rebanada de pan untada de mantequilla cae al suelo la gente tiende a recordar más vividamente las veces en que cayó con el lado de la mantequilla hacia el suelo, puesto que si cayera con la mantequilla hacia arriba tendría menos consecuencias. Por lo tanto, uno tiene la impresión de que el pan siempre cae con la mantequilla hacia abajo, sin importar la verdadera probabilidad de cada ocurrencia. Leyes como la de Murphy son una expresión directa de tales perversidades en el orden del universo. (Nota:Existe un estudio matemático que demuestra que efectivamente la tostada tiene más probabilidades de caer del lado de la mantequilla, pero es debido a que la altura media de las mesas no facilita que la tostada dé la vuelta entera en el aire antes de tocar el suelo).
Se han desarrollado mutaciones adicionales de la ley y sus corolarios, muchas de ellas meta leyes de alguna clase. Por ejemplo, la analogía del pan con mantequilla podría expandirse a: «La probabilidad de que una rebanada de pan untada de mantequilla caiga con el lado de la mantequilla hacia abajo es proporcional al precio de la alfombra».